De Suecia al frente ucraniano | R. Brattström

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Quién era, qué pensaba y sentía el joven voluntario sueco Edvard Selander, caído en el frente ucraniano.

Disponibilidad: Hay existencias

Autor: Rutger Brattström

Colección: Narrativa y biografía, Publicaciones

ISBN: 979-13-991061-6-9

Stock: Disponible

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El viaje inusual de una vida truncada

Este es el viaje de Edvard Selander contado por su amigo más antiguo. Es un viaje desde el jardín de infancia hasta la edad adulta, desde sus años de estudiantes y las primeras novias hasta el compromiso de ambos, por vías diferentes, con la Libertad. Rutger Brattström intercala con aquellos recuerdos los mensajes de Edvard desde Ucrania. Fue un líder visionario tanto en el patio de recreo como en las lejanas trincheras de un país invadido. Su humor siempre se abrió paso aportando risas entre las lágrimas. Las reflexiones del protagonista y del propio autor dibujan un trasfondo inevitable: la causa crucial de la Libertad, que hoy nos jugamos en Ucrania y por la que Edvard dio la vida.

El voluntario sueco Edvard Selander cayó en la localidad de Lysychansk, en el frente ucraniano, el 18 de julio de 2022. Perdió la vida defendiendo la libertad ante la agresión genocida del régimen ruso. Con su prosa adictiva y mesurada, compartiendo las vivencias de una gran amistad y las noticias inquietantes que llegaban desde el frente, Rutger Brattström ha construido un libro que deja al lector con ganas de más. Un libro que hace eterno el recuerdo y el sacrificio de Edvard Selander.

¿Quién es Rutger Brattström?

Rutger Brattström, un joven ingeniero civil sueco, es actualmente gerente de proyectos internacionales de economía de libre mercado en el prestigioso think tank liberal Timbro, de Estocolmo. “Hay ejemplos de buenas políticas en todo el mundo de las que Suecia debería aprender. Mi trabajo consiste en inspirar e inspirarme”, afirma sobre su función en ese instituto. Al mismo tiempo, la vocación internacional de Brattström le lleva a investigar y escribir sobre la guerra de Ucrania y las lecciones que Suecia y Occidente deberían aprender de ella.

De la entrevista concedida por Rutger Brattström a la revista AVANCE en febrero de 2026

Rutger Brattström«Es la historia verdadera de un tipo normal, con una vida normal, pero que decide desarraigarse y arriesgarlo todo por aquello en lo que cree. Edvard tenía una visión muy firme sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal, creía en la existencia de una ley moral verdadera y real. (…) Sus opiniones firmes no se limitaban a la moral, también tenía muchas ideas sobre cómo vivir y quería vivir plenamente».

«Su ley moral estaba claramente del lado de Ucrania. El agresor ruso estaba intentando una vez más asentar la lógica de que el poder hace la fuerza. Putin argumenta de forma muy similar a como lo hicieron los atenienses durante la Guerra del Peloponeso antes de aniquilar la ciudad neutral de Melos: «los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben». Este es el tipo de pensamiento que los liberales hemos intentado erradicar durante mucho tiempo, y es una violación evidente de la ley moral. Una prueba de la realidad de esa ley fue la obligación de actuar que sintió Edvard, y a la que respondió».

«Ucrania ha elegido el camino de la libertad y la prosperidad. Por lo tanto, aspira a unirse a Occidente y abandonar el camino autoritario y cleptocrático que Rusia sigue recorriendo. Los europeos y los ucranianos saben que el Estado de Derecho, la economía de mercado y unas libertades individuales fuertes son la base de una sociedad próspera, pero todo eso sólo es posible si reconocemos la soberanía de los demás. La idea de que los países fuertes tienen derecho a dictar el futuro de los países pequeños e invadirlos si no obedecen es peligrosa para toda Europa».

Del prefacio de Juan Pina a la edición española

«Desde la tradición liberal clásica y desde su continuación libertaria, la agresión rusa a Ucrania revela el núcleo mismo del conflicto entre humanidad y salvajismo, entre civilización y barbarie, entre el instinto animal de los brutos y el sueño racional de los ilustrados. (…) Los abusadores deben ser confrontados sin vacilación. Eso es lo que hizo Edvard. El mejor amigo de Rutger desde que eran pequeños, lo entendió así, y muy pronto. Y no se limitó a opinar desde la distancia. Actuó. Se fue al frente ucraniano. La invasión de Ucrania le apelaba porque sabía que le afectaba, como nos afecta a todos en este continente aunque a veces no nos sintamos personalmente llamados a intervenir. Edvard, como Ucrania, había sido invadido. Todos lo hemos sido, pero él lo comprendió. Y lo hizo sin romanticismo barato, con lucidez, sabiendo que no iba a un parque temático del heroísmo sino a un lugar donde el riesgo era real y donde, para marcar la diferencia, había que estar dispuesto a todo. La decisión de Edvard no fue la de un mártir, sino pura responsabilidad consciente. El libro tiene una delicadeza rara: no convierte a Edvard en estatua. Lo mantiene humano. Está el Edvard que discute tácticas y riesgos con una naturalidad seca, y el Edvard que manda fotos de desayunos austeros, el que comenta la cultura del té en Ucrania y logra que una conversación doméstica sobreviva, por unos minutos, al estruendo de la artillería. Está el Edvard que pinta de dorado las granadas con una mezcla de ironía y afirmación vital que sólo puede permitirse quien convive con el absurdo y se niega a ser derrotado por él. Y está, por supuesto, el Edvard que carga con un compañero herido bajo el fuego, kilómetros enteros, en una escena que rompe cualquier discusión de salón sobre la valentía o el deber».

 

Lee aquí debajo las primeras páginas de este libro apasionante:

 

Peso 1 kg

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