Emilio Castelar (1832-1899) es uno de los grandes liberales de la España del siglo XIX. La estatua erigida por suscripción popular en pleno Paseo de la Castellana de Madrid testimonia el aprecio y el respeto del que se hizo acreedor. Fue el cuarto presidente de la malograda Primera República en 1873, y en los primeros días del año siguiente tuvo que elegir entre seguir al frente del gobierno pero bajo tutela militar o abandonar el cargo, y no dudo en escoger esta segunda opción. La constitución nonata que lleva su nombre habría situado a España a la vanguardia del constitucionalismo europeo, y tal vez hubiera podido resolver los grandes problemas coloniales del momento y, también, los territoriales que aún arrastramos.
En este volumen recogemos los dos discursos parlamentarios más influyentes que pronunció Castelar, años antes de presidir la República. En el primero de ellos, aborda la cuestión de la libertad religiosa y lo hace con la decisión y el convencimiento de un liberal de verdad, que ni desea ver recortada esa libertad ni tampoco aprueba el monopolio de las creencias ni el poder terrenal de ningún clero. En el segundo, Castelar se muestra firmemente partidario de abolir de una vez la infame esclavitud que, en la Europa de su tiempo, sólo España mantenía en las colonias americanas que aún poseía. En ambos discursos queda patente la supremacía de la libertad individual humana en la voz de un gran liberal.







